Empieza por el recorrido de la boda, no por una lista de canciones.
Una boda puede pasar por ceremonia, cóctel, banquete, discursos, sorpresas, apertura de baile y fiesta. Cada parte necesita una intensidad y una solución técnica distintas. Por eso la primera conversación no debería ser “¿qué música ponéis?”, sino “¿cómo será nuestra celebración?”.
Las cinco preguntas que conviene resolver.
¿Qué momentos cubrirá?
Confirmad si la propuesta cubre solo la barra libre o también ceremonia, cóctel, banquete, intervenciones y apertura de baile.
¿Cómo se prepara la música?
Buscad un proceso que recoja estilos, canciones imprescindibles, canciones vetadas y momentos importantes sin convertir la sesión en una lista rígida.
¿Qué incluye la parte técnica?
Preguntad por sonido, microfonía, iluminación, cabina, necesidades de electricidad, montaje y presencia técnica durante el evento.
¿Quién coordina los cambios?
La música convive con catering, finca, wedding planner, fotógrafos y familiares. Una buena coordinación evita silencios, carreras y cambios bruscos.
¿Qué ocurre si la pista pide otra energía?
La planificación marca el criterio; la lectura de pista permite responder a los invitados sin perder la personalidad que habéis definido.
La cabina no es un detalle menor.
La estética del montaje se ve durante horas y aparece en muchas fotografías. Conviene preguntar por dimensiones, ubicación, iluminación, cableado y cómo se integra con el espacio. En fincas y celebraciones al aire libre, también por accesos, plan B y restricciones de sonido.
Antes de pedir presupuesto, preparad estos datos.
- Fecha, finca, restaurante u hotel.
- Horarios aproximados de ceremonia, cóctel, banquete y fiesta.
- Número de invitados y distribución de espacios.
- Estilo musical, momentos importantes y canciones que preferís evitar.
- Servicios que queréis coordinar: sonido, iluminación, fotomatón, Hora Loca o efectos.

